Probablemente si el Papa Clemente VII (1536- 1605) no
hubiera rechazado la propuesta de algunos teólogos que pretendían excomulgar el
café por pensar que era una bebida hereje (traído por los mahometanos), ahora
mismo no se consumirían 400.000 millones de tazas de café anuales en el mundo.
Sí, como lo lees, ¡400 millones de tazas anuales! Y es que, el café, se ha
convertido en una bebida de moda, los mismísimos estudiosos de tendencias lo
están redefiniendo como "producto gourmet" y "concepto
joven".
Ya no nos referimos al café como algo funcional que nos
ayuda a despertarnos por la mañana, ahora es algo que tomas para incluir relax,
sensaciones y variedad a tu vida. Surge la necesidad de tomar el café para
disfrutar, como pasatiempo y aparecen locales que dan la oportunidad para que
esto ocurra: cafeterías que venden experiencias, nuestro sector a estudiar.
Las cafeterías de Starbucks fueron las pioneras en el
sector, las que impulsaron este consumo del café como pasatiempo, de esta
empresa y de su historia hablaremos en profundidad más adelante. Pero… ¿cuál
fue la primera cafetería? ¿Eran muy diferentes a las de Starbucks?
Remontándonos a la historia, las primeras cafeterías
abrieron en Estambul en 1550 y su número creció muy rápido. Estos establecimientos eran lugares en los
que se reunían los turcos para tratar “temas de hombres” y huir de esa manera
de la vida cotidiana. Es curioso, que los sultanes intentaron prohibir estos
establecimientos, pero no pudieron conseguirlo debido a la importancia del
comercio del café en Europa y los territorios del imperio Otomano.
El concepto de cafetería se introdujo en Europa a través del
Reino de Hungría y entre una de las primeras cafeterías europeas establecidas
en base a las turcas fue la conocida como La Bottega del Caffé, en Venecia, en
1624.
Mucho ha cambiado el sector de las cafeterías, se ha
renovado y reinventado a sí mismo, combinando la variedad del café con la
repostería y el diseño de los establecimientos, aún así, su esencia no ha
cambiado. Las cafeterías siguen siendo un lugar de reunión y de ocio. Cff’ se va a centrar en aquellas que utilizan
estas experiencias como elemento de construcción de la propia imagen de marca.


Para mí el café es la mejor forma de socializarse con otro ser humano, poder disfrutar de su sabor intenso, junto a otra persona y escuchar una conversación intensa uffff, no hay nada igual. Ahora entiendo porqué la iglesia lo querían prohibir. Tantas emociones juntas en una taza de café, tiene que ser cosa del demonio
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